La urgencia por la crisis que atraviesa la industria de los biocombustibles nos obligó a retomar este espacio una semana antes de lo previsto. Afortunadamente, el sector encolumnado detrás de la Liga Bioenergética fue recibido esta semana por el Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, quien trasmitió que para el presidente Alberto Fernández, los biocombustibles son una cuestión estratégica. Según fuentes que asistieron a la reunión, los funcionarios se comprometieron a encontrarle una solución a esta crisis.

Con el sector un poco más tranquilo, ahora sí, podemos ocuparnos de lo que teníamos pensado para nuestra primera columna de este nuevo ciclo 2020. El tercero para nuestro joven portal.

Y justamente, uno de los temas que planteamos la semana pasada, fue la necesidad de generar un espacio multisectorial donde debatir los modelos productivos que queremos, no sólo para nuestro país, sino también para nuestra región, pues los países del continente comparten muchas similitudes. Sobre todo, en cuanto a estructura social y recursos naturales.

En la columna del 17 de noviembre, “Bioeconomizar la industria automotriz”, intentamos a partir de un ejemplo, explicar la necesidad de este debate. En la nota contamos que la industria automotriz alertaba, en un seminario sobre biocombustibles, de los riesgos de utilizar mezclas altas con biocombustibles. EEUU, Brasil, Argentina, Colombia, Paraguay, Bolivia y Uruguay cuentan con industrias de biocombustibles consolidadas o en plena expansión. Sin embargo, Abel Yankilevich, representando a la Adefa, la entidad que nuclea a las automotrices, alertaba que los motores utilizados por las automotrices sudamericanas están calibrados para funcionar bajo normas europeas. Justamente Europa es quien más se opone al desarrollo de biocombustibles convencionales, donde América hace punta. Lo hacen porque no son competitivos en la producción de caña de azúcar, ni de maíz, y mucho menos de soja o palma, las principales fuentes de elaboración de biocombustibles. Bajo la falacia de la seguridad alimentaria y el cambio del uso del suelo (temas que hemos tratado incansablemente en este portal), el bloque ha apostado por los biocombustibles que no deriven de cereales u oleaginosas. A más 20 años de su aparición, aún no han demostrado su viabilidad económica y su despegue está lejos de ser una realidad.

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La pregunta obligada es por qué aplicamos normas europeas cuando tenemos infinidad de recursos y problemas completamente diferentes a los europeos. ¿Por qué no aprender del modelo brasilero que ha desarrollado su política de combustibles en base a sus recursos naturales? Brasil comenzó hace más de 40 años con una política de fomento a los biocombustibles, y a pesar de haber descubierto en el camino el mayor campo de petróleo de los últimos 30 años en el hemisferio occidental, jamás la abandonó. Por el contrario, fue por más. Al bioetanol derivado de caña de azúcar se está sumando cada vez más el derivado de maíz.  A la vez, el biodiesel de soja se expande en el sur, mientras que el sebo y la palma lo hacen en las regiones más tropicales.

Estamos convencidos que la gran cantidad de recursos naturales que dispone el continente americano, sumado a la importancia que tiene la agricultura en la economía de la región, generan múltiples oportunidades para que la bioeconomía desencadene un modelo de industrialización sustentable. Por ello, nos hemos propuesto para este 2020 llegar con nuestro mensaje a toda América. En 2019, la mitad de nuestros lectores han sido de EEUU, México, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Paraguay, etc. Pero vamos por más y para eso nos hemos mudado de bioeconomia.com.ar a bioeconomia.info.

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Durante este ciclo, nos enfocaremos en brindarle la cobertura que se merece a la agricultura familiar y el desarrollo territorial. Un sector que goza de poca de poca prensa pero que está muy arraigado a la bioeconomía. Entendida como la transformación sustentable de biomasa en productos de valor, para quienes hacemos este portal, el término “sustentable” refiere también al compromiso del sector productivo con las comunidades locales.

Muy ligado a este sector, están los productos derivados de la biodiversidad. Un campo que tiene un enorme potencial y que se encuentra, en general, muy poco explotado y con poco espacio en los medios. Allí también estaremos poniendo nuestra atención.

Con las ganas de siempre y renovadas ilusiones, los invitamos a acompañarnos en nuestro tercer año del portal, y juntos, seguir impulsando la consolidación de un modelo productivo que nos permite desarrollar una región más próspera e inclusiva.