El ministro de Ambiente uruguayo, Adrián Peña, dijo que el gobierno está estudiando la viabilidad de un proyecto privado destinado a convertir desperdicios en un combustible ecológico.
Peña explicó en una entrevista con Radio Montecarlo que una empresa privada se acercó al gobierno hace un par de años para manifestarle su intención de invertir entre 150 y 200 millones de dólares para convertir el 50% de los residuos orgánicos de Montevideo y Canelones para producir bio-metanol, un combustible amigable con el medio ambiente.
El funcionario dijo que el bio-metanol es un biocombustible de transición hasta que lleguen los nuevos motores de cero emisiones, como los impulsados a hidrógeno verde. Y agregó que hasta que estas tecnologías estén desarrolladas los biocombustibles permitirán dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones acordados en París.
Peña dijo que los residuos orgánicos son una oportunidad para convertirlos en biocombustibles bajos en carbono, especialmente en Uruguay donde todavía los residuos no tienen otro destino, como en Europa y EEUU donde la basura se convierte en energía eléctrica.
El ministro dijo que este marco ha surgido una línea de negocios interesante para Uruguay para convertir los residuos en biocombustibles.
Agregó que han recibido el estudio de factibilidad de la empresa y estarán comenzando a estudiar en los próximos días, junto al gobierno y los técnicos de Canelones y Montevideo, la viabilidad del proyecto desde el punto de vista técnico, de la ingeniería, de las tecnologías y de los números económicos.
El ministro dijo que esta primera etapa implicaría una inversión de entre U$S 150 y U$S 200 millones. Luego podría ampliarse a otro tipo de residuos.


