La relación entre Brasil e India, los dos mayores productores de azúcar del mundo, ha experimentado un giro significativo tras el anuncio de un acuerdo de cooperación en la producción de biocombustibles, específicamente en tecnología de etanol. Este acuerdo no solo marca el fin de una disputa legal en la Organización Mundial del Comercio (OMC) que llevaba años en curso, sino que también sienta las bases para una colaboración más estrecha entre ambas naciones en el desarrollo y expansión de la producción de biocombustibles.
Antecedentes de la disputa en la OMC
En 2019, Brasil, junto a Australia y Guatemala, presentó una queja ante la OMC contra India, alegando que las políticas de subsidios al azúcar implementadas por el gobierno indio, como el Precio Remunerador Justo (FRP) otorgado a los agricultores, eran inconsistentes con las normas del comercio internacional. Según Brasil y sus aliados, estas medidas distorsionaban el mercado mundial del azúcar, afectando negativamente a otros productores.
India, por su parte, defendió sus políticas argumentando que el gobierno, tanto a nivel central como estatal, no compra directamente la caña de azúcar a los agricultores, sino que las adquisiciones bajo el esquema FRP son realizadas por los ingenios de azúcar privados.
El papel del etanol en la resolución del conflicto
A pesar de estas diferencias, la creciente necesidad de ambos países de diversificar sus economías y reducir la dependencia de los combustibles fósiles ha llevado a un enfoque compartido en la producción de biocombustibles. Brasil, con una vasta experiencia en la producción de etanol desde 1975, ha ofrecido su apoyo tecnológico a India, que está en pleno desarrollo de su programa de mezcla de etanol con gasolina.
Durante la Cumbre del G20 celebrada en India en septiembre del año pasado, ambos países participaron en el lanzamiento de la Alianza Global de Biocombustibles, una iniciativa diseñada para aumentar la producción y demanda de biocombustibles a nivel mundial, en la cual Brasil desempeña un papel clave.
Impacto y proyecciones de la cooperación Brasil-India
La colaboración entre Brasil e India en la producción de biocombustibles tiene el potencial de transformar significativamente el mercado global del azúcar. Según Kenneth Felix Hacynski Nobrega, Embajador de Brasil en India, la tecnología de producción de etanol puede ser una solución efectiva al problema del exceso de producción de azúcar, que ha deprimido los precios globales en los últimos años.
Brasil ha logrado una mezcla de etanol del 27% en la gasolina, y el 84% de los automóviles en el país están equipados con tecnología Flex Fuel (FFV), lo que significa que pueden funcionar con cualquier proporción de gasolina y etanol. Con el nuevo acuerdo, Brasil espera aumentar la mezcla de etanol al 30%, mientras que India avanza hacia su objetivo de alcanzar una mezcla del 20% para el año 2025-26.
Flavio Castellari, Director General del Clúster de Etanol en Brasil, destacó que de los 40 mil millones de litros de etanol producidos anualmente en Brasil, el 80% proviene de la caña de azúcar y el resto del maíz. Esta experiencia y tecnología están siendo compartidas con India a través de diversos niveles de colaboración, que incluyen relaciones de gobierno a gobierno (G2G), de empresa a empresa (B2B) y de empresa a gobierno (B2G).
El futuro del mercado global de biocombustibles
Con el fin de la disputa en la OMC, la colaboración entre Brasil e India en la producción de biocombustibles podría tener repercusiones profundas en el mercado global. La posibilidad de que el etanol se utilice para absorber el excedente de azúcar podría estabilizar los precios internacionales y, al mismo tiempo, fomentar el desarrollo de energías más limpias.
Además, las visitas recientes de delegaciones empresariales brasileñas a India para fortalecer la colaboración económica entre ambos países subrayan la importancia estratégica de este acuerdo. Mauro Vieira, Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, quien visitó India esta semana, co-presidió la 9ª Reunión de la Comisión Conjunta India-Brasil, enfocada en impulsar la cooperación bilateral y multilateral en sectores como la agricultura y la ganadería.
La resolución de la disputa en la OMC entre Brasil e India no solo representa un alivio para ambos países en términos legales, sino que también abre un nuevo capítulo en la cooperación global en biocombustibles, con implicaciones que podrían transformar la economía del azúcar y el panorama energético mundial en los próximos años.


