miércoles, junio 10, 2026
 

Biohidrógeno de árboles perennes: una vía renovable que empieza a perfilarse en la transición energética

La posibilidad de generar hidrógeno limpio a partir de cultivos como el sauce, el álamo o el miscanto despierta interés en el mundo científico. Una ruta aún incipiente, pero con señales prometedoras.

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La transición energética necesita alternativas viables para reemplazar a los combustibles fósiles, especialmente en sectores donde la electrificación directa es difícil o inviable, como la industria pesada, el transporte de larga distancia o la producción de fertilizantes. En ese contexto, el hidrógeno se posiciona como un vector energético estratégico: es versátil, almacenable, puede utilizarse como materia prima o combustible, y al consumirse no emite dióxido de carbono.

Sin embargo, el 99 % del hidrógeno que se produce hoy en el mundo proviene de fuentes fósiles, como el gas natural y el carbón, lo que implica una huella de carbono muy elevada. Por eso, la búsqueda de hidrógeno limpio —aquel generado a partir de fuentes renovables— se ha convertido en una prioridad global. Entre las distintas rutas posibles, el biohidrógeno emerge como una opción que comienza a despertar interés por su eficiencia energética y su potencial para aprovechar biomasa vegetal como materia prima.

El biohidrógeno empieza a hacerse notar

Una investigación publicada el 4 de julio por un equipo internacional demostró que es posible obtener hidrógeno directamente desde árboles perennes como el sauce (Salix), el álamo (Populus) y cultivos como el miscanto (Miscanthus), sin necesidad de pretratamientos industriales ni separación de componentes.

El hallazgo se basa en una técnica conocida como fotoreforma acuosa, que permite liberar el hidrógeno contenido en los carbohidratos de la biomasa utilizando solo agua, luz y un catalizador. El trabajo fue liderado por científicos de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, con participación de universidades y centros de investigación especializados en catálisis, química de la lignina y bioenergía.

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Qué es el biohidrógeno y cómo se obtiene

El biohidrógeno es una forma de hidrógeno renovable que se genera a partir de biomasa —principalmente vegetal— mediante procesos termoquímicos, biológicos o fotoquímicos. A diferencia de otros métodos, como la electrólisis del agua con electricidad renovable, el biohidrógeno se produce liberando el hidrógeno contenido en los carbohidratos de la biomasa, como la celulosa y la hemicelulosa.

Una de estas rutas es la fotoreforma, donde la biomasa se coloca en un medio acuoso con un catalizador y se expone a luz, provocando una reacción que libera hidrógeno molecular (H₂). Hasta ahora, se pensaba que para que este proceso fuera eficiente, era necesario eliminar la lignina —un polímero complejo que recubre las fibras vegetales— mediante tratamientos físicos o químicos.

El nuevo estudio demuestra que eso no siempre es necesario.

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Sin refinar, con luz y agua

Los experimentos se realizaron directamente con muestras enteras de sauce, álamo y miscanto, sin aplicarles ningún tratamiento químico ni proceso de purificación. Aun así, las plantas lograron liberar hidrógeno en cantidades considerables: según la variedad, entre 1,9 y 12,3 micromoles por hora, una medida estándar en este tipo de ensayos. En algunos casos, el rendimiento fue prácticamente igual al de muestras en las que se había extraído y aislado la celulosa, lo que sugiere que no siempre es necesario refinar la biomasa para obtener buenos resultados.

Pero ¿por qué algunas plantas rinden más que otras sin procesarlas? La respuesta parece estar en cómo retienen y distribuyen el agua dentro de sus tejidos. Usando una técnica similar a la resonancia magnética utilizada en medicina, los investigadores observaron que cuando la biomasa interactúa bien con el agua, la reacción que libera hidrógeno ocurre con mayor facilidad. Esa relación, que depende de la estructura interna de cada planta, podría convertirse en un nuevo criterio para elegir o mejorar cultivos energéticos pensados especialmente para este tipo de producción.

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Ciencia colaborativa con impacto estratégico

El trabajo fue coordinado por investigadores de la Universidad de Manchester, con la participación de científicos de centros especializados en energía, catálisis y biomasa de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. Entre los autores figuran expertos reconocidos en sus campos, como John Ralph, Carmine D’Agostino y Christopher Hardacre. La investigación contó con el apoyo de organismos públicos y programas de financiación científica que impulsan tecnologías limpias para la transición energética.

Cultivos que ya están en el campo, ahora con un nuevo rol

Los cultivos utilizados en este estudio —sauce, álamo y miscanto— son especies perennes de rápido crecimiento, resistentes, con baja demanda de insumos y capaces de prosperar en suelos marginales. Ya se los emplea como materia prima para bioenergía sólida o celulósica. Ahora, esta técnica podría permitirles contribuir directamente a la producción de hidrógeno renovable, sin necesidad de procesos industriales intermedios.

El hallazgo no busca reemplazar otras tecnologías, sino sumar una nueva posibilidad: producir hidrógeno con lo que ya crece en la tierra, usando solo agua y luz, en un proceso más simple y potencialmente descentralizable.

En un escenario donde cada kilogramo de hidrógeno limpio cuenta, este avance ofrece una vía bioeconómica que vale la pena seguir explorando.

 
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