En medio de un escenario industrial atravesado por la incertidumbre económica, la foresto-industria argentina se prepara para un encuentro que promete mucho más que diagnósticos. El próximo viernes 3 de octubre, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) llevará adelante el 148° Congreso Maderero en el predio de Costa Salguero, en la Ciudad de Buenos Aires. Pero esta edición tendrá un peso particular: no solo convocará a empresarios, técnicos y cámaras de todo el país para analizar el presente y el futuro del sector, sino que lo hará en simultáneo con la primera Feria Nacional de la Madera y el Mueble Argentino, una plataforma que busca visibilizar la capacidad productiva y de diseño del país.
Con una agenda que combina análisis de coyuntura, propuestas de políticas públicas e innovación industrial, el Congreso llega en un momento clave. “Cada Congreso es un momento de encuentro y reflexión para nuestro sector. Necesitamos espacios donde analizar la coyuntura, pero también proyectar el desarrollo y la transformación de la foresto-industria argentina. Este año, además, lo hacemos en el marco de la primera feria nacional del mueble y la madera, que muestra el potencial de nuestras empresas y nos proyecta hacia nuevos mercados”, destacó Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA.
Industria 4.0, contexto político y políticas públicas: una agenda integral
El programa de la jornada ya tiene confirmadas figuras de primer nivel. A las 10 de la mañana será la apertura oficial. Luego, a las 12:15 h, la economista Marina Dal Poggetto analizará el impacto del modelo macroeconómico sobre la industria. A las 13:30 h, el periodista y analista político José del Río abordará las implicancias del escenario electoral para el entramado productivo. La tarde estará dedicada a la agenda sectorial: a las 15:00 h, un panel debatirá qué políticas públicas se necesitan para escalar la producción forestal y foresto-industrial; a las 16:00 h, el eje será la incorporación de tecnología e industria 4.0 en la fabricación de muebles y bienes finales.
La Federación, que nuclea a 28 cámaras de todo el país, representa una cadena productiva diversa: incluye desde aserraderos y carpinterías hasta fabricantes de pisos, molduras, aberturas, envases, tableros, pallets, viviendas industrializadas y más. La escala del Congreso refleja esa amplitud y busca ser una instancia de planificación estratégica frente a los desafíos y oportunidades que se abren tanto en el mercado interno como en la exportación.
La ciudad como nuevo mercado: madera urbana y bioeconomía aplicada
Pero hay un aspecto que trasciende el programa formal del Congreso y que se cuela como tendencia inevitable: la necesidad de pensar nuevos usos para la madera en el marco de una bioeconomía urbana. Desde la Cámara de la Madera (CADAMDA) vienen impulsando el concepto de “madera urbana”, que propone incorporar este material natural y renovable en la infraestructura de plazas, parques, juegos infantiles, pasarelas y paradas de transporte público.
Los beneficios ambientales están respaldados por la evidencia: la madera es un recurso que captura carbono durante todo su ciclo de vida, tiene una huella ecológica baja y requiere menos energía para su procesamiento que materiales como el acero o el hormigón. En términos sociales, su presencia en el espacio público mejora el bienestar, fomenta la biofilia —la conexión instintiva con la naturaleza— y fortalece el sentido de comunidad. Y desde el plano económico, se trata de una estrategia que potencia el empleo local y dinamiza las economías regionales ligadas a la foresto-industria.
“El diseño biofílico está marcando tendencia en las ciudades del mundo. Incorporar madera en el mobiliario urbano argentino es una oportunidad para modernizar nuestras ciudades, alinearlas con estándares internacionales de sustentabilidad y, al mismo tiempo, dar calidez y pertenencia a los barrios”, destacan desde CADAMDA. En otras palabras, pensar en madera urbana no es una excentricidad: es una política productiva con impactos ambientales, sociales y económicos medibles.
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Pensar el futuro desde el presente: articulación, innovación y visión federal
Más allá de los paneles y las presentaciones, el 148° Congreso Maderero de FAIMA busca consolidarse como un espacio donde el sector deje de reaccionar a las crisis y empiece a diseñar escenarios sostenibles, viables y escalables. En un país con enormes recursos forestales y capacidades industriales subutilizadas, el desafío no es producir más, sino hacerlo mejor: con innovación, con políticas públicas activas y con un modelo de desarrollo que incluya a la madera como protagonista de la transición ecológica urbana y productiva.
“En un contexto de incertidumbre, el Congreso se convierte en la brújula que ayuda a empresarios, industriales y cámaras de todo el país a comprender la coyuntura y diseñar estrategias. Pero, sobre todo, es un espacio para pensar el futuro del sector, con la madera y el mueble como ejes de desarrollo sostenible e innovación productiva”, sintetizó Mercedes Omeñuka.
Así, entre debates económicos, ferias de diseño y estrategias para reconectar las ciudades con la naturaleza, la foresto-industria argentina se da cita para algo más que una jornada sectorial: se reúne para redefinir su lugar en la bioeconomía del siglo XXI.


