Una maleza común en la provincia canadiense de Ontario está recibiendo mucha atención, y muchos dólares al sur de la frontera, para convertirse en una nueva fuente de biodiésel.
Según el portal Sudbury Star, el Carraspique (Thlaspi arvense), también conocido como ‘berro silvestre’ comenzó a investigarse en la década de 1940. Aunque la mejor adaptación de otros cultivos oleaginosos motivó que su investigación se deje de lado por años. Pero en 2007, cuando se instaló la falsa dicotomía entre alimentos y combustibles, investigadores retiraron los papers de sus cajas de archivo y retomaron la senda. El Carraspique ofrece la posibilidad de ser cosechado dos veces, de modo que puede ser utilizado para producir tanto alimento como combustible, dicen los científicos. Y ahora, agregan, se ha ganado el favor como un cultivo de cobertura, y se espera que su primera siembra comercial llegue en el otoño boreal de 2021.
El padre del Carraspique en EEUU. es Winthrop Phippen, quien ha estado trabajando para domesticar su cultivo durante la última década en la Universidad de Western Illinois, donde es director del programa de cultivos alternativos. El año pasado, Phippen recibió una subvención de U$S 10 millones del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura (NIFA), dependiente del Departamento de Agricultura de EEUU. para refinar aún más la oleaginosa como un nuevo cultivo de cobertura comercial de especial interés en la industria de los biocombustibles.
Phippen está trabajando con investigadores de la Universidad Estatal de Illinois, la Universidad Estatal de Ohio, la Universidad de Wisconsin-Platteville y la Universidad de Minnesota, y con la compañía semillera CoverCress, radicada en St. Louis, para su comercialización.
“El Carraspique es único entre los cultivos de cobertura, ya que puede generar ingresos, lo que incentiva la participación de los agricultores. Su integración en las rotaciones existentes de maíz y soja extiende la temporada de crecimiento establecidas y evita el desplazamiento de cultivos alimentarios”, explica Phippen.
Según informa la compañía CoverCress en su portal web, el Carraspique contiene altos niveles de erúcico, fibra y sinigrina, que son compuestos que limitan el uso de aceite y la harina. Pero aseguran haber desarrollado variedades que tienen una nueva composición y hacen de ‘CoverCress’ – el nombre que el semillero le puso al Carraspique domesticado – un cultivo completamente nuevo para el medio oeste estadounidense, sin las limitaciones que el berro silvestre nativo tiene.
El objetivo es producir 200 millones de metros cúbicos de biocombustible en los próximos 25 años.
Jim Todd, especialista en cultivos industriales del Ministerio de Agricultura de Ontario, dijo que ha enviado muestras de berros silvestres, desde Ontario, a Phippen para su programa de fitomejoramiento.
Por ahora, no hay nadie en la provincia canadiense que cultive la planta. Uno de los desafíos con las especies silvestres es el alto contenido de ácido eúrico y glucosinolatos, que impiden que la harina se pueda utilizar para alimentar al ganado. Y el hecho que la planta sea una maleza, tampoco ayuda a que los productores quieran cultivarla.
No obstante, Todd dijo que hay varias buenas razones para cultivar la planta.
«Para empezar, es un buen cultivo de cobertura si se planta a principios del otoño. Tiene una raíz profunda que retiene el suelo. Cuando llega la primavera, con un poco de calor, las flores brotan y son un alimento atractivo para los polinizadores. Madura temprano y está lista para la cosecha en junio, a tiempo para la siembra de soja. Y, dado que se puede cosechar en dos veces, no es un cultivo con fines exclusivamente energéticos que roba la tierra a la «comida».
De hecho, Todd dijo que parte de la investigación agronómica dirigida por Donald Wyse, en la Universidad de Minnesota, donde la temporada de cultivo está más alineada con Ontario, está buscando sembrar soja de ciclo largo entre las hileras del Carraspique.
Uno de los grandes mercados potenciales para el biodiesel obtenido de esta especie es el combustible para aviones, dijo Todd. Esa industria se ha comprometido a convertirse en carbono neutral para 2050.
Pero obtener aceite de semillas oleaginosas requiere del crushing. “En Ontario, y de hecho en todo Canadá, el ingrediente más importante para desarrollar cualquiera de estas semillas oleaginosas es la capacidad de molienda”, dijo Todd. «Nadie quiere cultivarlo, si no puedes extraer el aceite, y nadie quiere invertir en crushing hasta que el cultivo tenga un volumen suficiente».
Sin embargo, en Estados Unidos, donde las subvenciones del gobierno están proporcionando millones para desarrollar el berro silvestre como cultivo para biodiesel, la producción se está incrementando. Un ‘lanzamiento suave’, este año, con el objetivo de obtener 2.000 hectáreas y duplicar la superficie para el próximo año, mientras se construye la cadena de suministro.


