viernes, mayo 22, 2026
 

Brasil da un nuevo paso en la transición hacía una economía de bajo carbono: Raízen inaugura la mayor planta de etanol celulósico del mundo

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La bioenergía ha alcanzado un nuevo hito en Brasil: Raízen, propietaria de la marca Shell en Brasil, Argentina y Paraguay, inauguró oficialmente en Guariba, São Paulo, la mayor planta de etanol celulósico (también conocido como etanol de segunda generación o E2G) del mundo. Con una inversión de R$ 1.200 millones (U$S 210 millones al tipo de cambio vigente), la compañía impulsa una alternativa que no solo responde a la creciente demanda global de energías bajas en carbono, sino que representa una solución escalable para sectores de difícil descarbonización, como la aviación y el transporte marítimo.

La instalación, ubicada en el Parque de Bioenergía Bonfim, tiene una capacidad de producción anual de 82 millones de litros de etanol E2G, el cual es producido a partir de los residuos de la caña de azúcar, promoviendo así un modelo de economía circular y evitando la competencia con la producción de alimentos. Además, Raízen ha logrado asegurar contratos a largo plazo para el 80% de esta producción, un indicio de la confianza de los mercados en el biocombustible como opción clave para cumplir los ambiciosos objetivos climáticos.

Innovación tecnológica y compromiso ambiental

El etanol E2G producido en esta planta tiene una huella de carbono 80% menor que la gasolina brasileña y 30% inferior al etanol de primera generación. Esta característica, sumada a un proceso de producción que no requiere de nuevas áreas de cultivo, subraya el compromiso de Raízen con una bioenergía sostenible y eficiente. «Con esta planta estamos ampliando en un 50% la producción de etanol sin añadir un solo metro cuadrado de tierra cultivada», destaca Ricardo Mussa, CEO de Raízen. «Es una innovación tecnológica significativa que ofrece un camino hacia una economía de bajo carbono, impulsando una economía circular que reduce desperdicios y minimiza los impactos ambientales».

Bioetanol: el “santo grial” de la química verde

La compañía tiene la meta de construir hasta 20 plantas de E2G en total, con una proyección de producción anual de 1.600 millones de litros de etanol celulósico. Raízen, que ya opera otra planta de E2G en el Parque de Bioenergía Costa Pinto, cuenta con una capacidad de producción conjunta de 112 millones de litros anuales, consolidándose como la mayor productora de etanol de segunda generación del mundo.

Impacto socioeconómico: empleo, capacitación y crecimiento

Más allá de la sostenibilidad ambiental, el proyecto de Raízen también aporta beneficios económicos y sociales a las comunidades locales. Las plantas de E2G contribuyen al crecimiento compartido y al fortalecimiento de la economía local mediante el desarrollo de proveedores nacionales y la creación de empleos. Se estima que la construcción y operación de estas 20 plantas generarán más de 17 mil empleos directos e indirectos y beneficiarán a más de 500 empresas y proveedores.

Para hacer frente a la demanda de técnicos especializados en esta nueva industria, Raízen ha lanzado un programa de Aprendizaje E2G, en colaboración con instituciones como el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (SENAI) y las Escuelas Técnicas Estatales (ETECs), que busca formar a profesionales con las competencias necesarias para operar en la producción de biocombustibles avanzados.

Financiamiento sostenible para un futuro renovable

Raízen ha adoptado un enfoque financiero innovador y comprometido con la sostenibilidad, recurriendo a fuentes de financiamiento verdes, como bonos sostenibles (green bonds) y contratos a largo plazo en euros, para garantizar la viabilidad del proyecto. Hoy, el 35% de la deuda de la compañía está vinculada a proyectos renovables, como las plantas de E2G. «Nos hemos comprometido a aumentar en un 80% nuestra producción de energía renovable para 2030, y el apoyo de nuestros inversores en esta meta demuestra su confianza en las soluciones que ofrecemos», afirmó Mussa.

Un centro de investigación de bioenergía en Brasil: la jugada clave de Shell y Raízen para liderar la transición a biocombustibles

La inauguración de esta planta de etanol de segunda generación es un paso trascendental en la transición hacia un modelo energético sostenible, con Brasil posicionándose como líder en la bioeconomía global. Al integrar biocombustibles de bajo impacto ambiental en su matriz energética, Raízen no solo refuerza su papel como pionera en la producción de bioenergía en América Latina, sino que ofrece un modelo de negocio que aúna crecimiento económico, innovación tecnológica y responsabilidad ambiental.

La visión de Raízen y el impacto en América Latina

Raízen, propietaria de la marca Shell en Brasil, Argentina y Paraguay, lidera así el camino hacia una economía de bioenergía avanzada que podría ser fundamental para alcanzar los objetivos de descarbonización en América Latina. La planta en Guariba es el comienzo de una expansión sin precedentes para la industria del etanol celulósico en la región, que promete contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades y posicionar a Brasil como un referente global en la producción de biocombustibles sostenibles.

 
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