En un mundo cada vez más ruidoso, donde las ciudades vibran con el zumbido constante del tráfico, las obras y la actividad humana, la búsqueda de soluciones para mitigar la contaminación sonora se ha vuelto urgente. Pero, ¿y si la clave estuviera en algo tan simple —y a la vez tan sofisticado— como una pared cubierta de plantas?
Un reciente estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) arroja luz sobre el enorme potencial de los muros verdes, esas fachadas vegetales que adornan edificios, como una poderosa herramienta para absorber el ruido urbano. Publicada en la revista Buildings en 2025, la investigación revela que estos módulos vegetales no son solo estéticos o climáticos: pueden reducir significativamente el nivel de ruido en entornos urbanos, convirtiéndose en una solución multifuncional, ecológica y eficaz.
¿Cómo funcionan los muros verdes acústicos?
La investigación fue desarrollada por un equipo interdisciplinario de la Universidad Politécnica de Madrid, compuesto por investigadoras e investigadores de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) y de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB).
Liderado por Valentina Oquendo-Di Cosola, María Ángeles Navacerrada, Francesca Olivieri (ETSAM) y Luis Ruiz-García (ETSIAAB), el equipo analizó el comportamiento acústico de un sistema modular instalado en la fachada del Centro de Innovación y Tecnología para el Desarrollo Humano (itdUPM). Para ello, se utilizó una pistola de impedancia tanto en laboratorio como en condiciones reales.
Los resultados fueron reveladores: el sustrato —esa mezcla porosa donde se enraízan las plantas— es el principal responsable de la absorción sonora, aportando entre el 80% y el 90% del efecto total. La vegetación, por su parte, complementa esa capacidad con entre un 4% y un 20% adicional, dependiendo de su densidad y espesor. ¿El secreto? Crear una estructura porosa que disipe la energía sonora como lo haría una esponja con el agua.
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No toda planta silencia
Pero el estudio advierte: no todas las especies vegetales ayudan a reducir el ruido, e incluso algunas pueden ser contraproducentes. Aunque se observó que una mayor cobertura vegetal tiende a mejorar la absorción, la morfología de las plantas y su disposición siguen siendo variables críticas aún poco comprendidas. Esto abre la puerta a futuras investigaciones para seleccionar especies óptimas para cada tipo de entorno acústico.
Más allá del ruido: confort, biodiversidad y aire limpio
El valor de estos módulos vegetales va mucho más allá de lo acústico. Según el equipo investigador, también mejoran la calidad del aire, reducen el efecto “isla de calor” y fomentan la biodiversidad urbana. En espacios interiores como oficinas o escuelas, además, ayudan a reducir la reverberación, creando entornos más confortables para el aprendizaje y el trabajo. En algunos casos, se logró absorber hasta el 70% de la energía sonora.
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Una ciudad que respira… y escucha
“La implementación de muros verdes no solo embellece, sino que transforma los espacios urbanos en entornos más saludables y habitables”, afirman los autores. Esta tecnología basada en la naturaleza se presenta como una estrategia de bajo impacto y alto beneficio, que combina sostenibilidad, salud pública y estética arquitectónica.
En tiempos donde el ruido se ha vuelto invisible pero omnipresente, los muros verdes se consolidan como una respuesta silenciosa, pero contundente. Una que, literalmente, da oxígeno y tranquilidad a las ciudades del futuro.


