Durante meses, los números del IPAAT fueron dejando una pista. Semana a semana, mientras la zafra avanzaba, los registros del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán anticipaban una campaña récord: ya a comienzos de año, con las destilerías todavía en plena elaboración, las proyecciones hablaban de superar los 610 millones de litros, un volumen sin precedentes. El 31 de mayo, cuando la campaña 2025/2026 concluyó tras 401 días de trabajo, esa previsión quedó corta: 618.467.953 litros de alcohol producidos a partir de caña de azúcar en Tucumán, Salta y Jujuy. El récord, esta vez, no sorprendió a nadie.
Que el dato no sorprenda no lo vuelve menos significativo. El IPAAT es el organismo provincial que sigue la actividad del complejo sucroalcoholero y reúne los volúmenes que cada destilería de las tres provincias declara a lo largo de la campaña. Ese seguimiento, sostenido durante toda la zafra, es lo que vuelve confiable el número final: no se trata de una estimación, sino del resultado acumulado de mediciones semanales. Por eso la marca de esta campaña —la más alta que el sector tenga registrada— llega con el respaldo de una curva que se pudo seguir en tiempo real.
El alcohol que sale de estas destilerías no es un producto único. Una fracción se mantiene como alcohol hidratado, el que conserva entre 4 y 5 por ciento de agua y se destina a la industria. La otra atraviesa un proceso adicional de deshidratación y se convierte en alcohol anhidro, conocido comercialmente como bioetanol, que es el que se mezcla con las naftas para cumplir el corte obligatorio de biocombustibles vigente en el país.
Tucumán, el principal productor del país
Tucumán volvió a encabezar la producción nacional. Sus diez destilerías elaboraron en conjunto 361.984.838 litros de alcohol, un 6,16 % más que en la campaña anterior, y se mantuvieron como las de mayor volumen del país. Detrás de esa cifra hay una nómina industrial que recorre buena parte de la historia productiva de la provincia: las plantas de los ingenios Concepción, Bella Vista, Famaillá, La Corona, La Florida, La Trinidad, Leales, Marapa, Santa Rosa y Santa Bárbara.
Siete de esas diez destilerías cuentan con plantas anhidradoras, donde el alcohol se deshidrata para transformarse en combustible: Concepción, Bella Vista, La Corona, La Florida, La Trinidad, Leales y Santa Rosa. Entre todas deshidrataron 302.006.624 litros de alcohol, un 11 % más que en el ciclo 2024/2025.
Salta y Jujuy, volúmenes que sostienen al conjunto
Más al norte, Salta y Jujuy completan el mapa del complejo. Sus cinco destilerías —San Isidro y Seaboard en Salta; Ledesma, Río Grande y La Esperanza en Jujuy— produjeron 256.483.115 litros de alcohol, con un alza del 8,29 % respecto de la campaña previa.
Cuatro de ellas cuentan con plantas anhidradoras: Ledesma y Río Grande en Jujuy, Seaboard y San Isidro en Salta. Entre todas deshidrataron 214.461.901 litros de alcohol para el corte con naftas. Con la producción tucumana, son quince las destilerías que integran el complejo sucroalcoholero del NOA.
El balance final permite ordenar las piezas. De los 618.467.953 litros de alcohol producidos durante toda la campaña, 516.468.525 se deshidrataron para la mezcla de biocombustibles. Más del 80 % del alcohol elaborado en el norte terminó, así, orientado al bioetanol que se incorpora a las naftas argentinas; el resto se mantuvo como alcohol hidratado para sus usos industriales y de consumo.

La caña como fuente de energía renovable
La lectura que hace el propio IPAAT sobre estos números excede el registro estadístico. Según el instituto, el resultado refleja no solo la capacidad productiva instalada en la región, sino también la importancia de la caña de azúcar como fuente de energía renovable y el potencial del sector para responder a una demanda de biocombustibles del país.


