A 11 mil metros de altura, mientras los motores rugen y las rutas aéreas conectan continentes, también se liberan toneladas de CO₂. En ese cielo invisible pero urgente donde se libra la batalla contra el cambio climático, India acaba de marcar una hoja de ruta que podría redefinir el futuro del transporte aéreo global. El gobierno del país asiático anunció que, para 2030, exigirá una mezcla obligatoria del 5% de combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) en todos los vuelos internacionales que despeguen desde su territorio.
La ruta global hacia una aviación más limpia
Lejos de tratarse de un gesto simbólico, la decisión de India responde a obligaciones concretas enmarcadas en el esquema CORSIA (Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation), un mecanismo internacional liderado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que busca limitar las emisiones del sector aéreo global. Desde 2027, todos los países miembros estarán obligados a compensar las emisiones de sus vuelos internacionales que superen los niveles de 2019, mediante acciones como el uso de combustibles alternativos o esquemas de compensación de carbono.
India, como parte de este compromiso multilateral, se prepara para una fase obligatoria en la que ya no bastará con buenas intenciones. En respuesta, el Ministerio de Aviación Civil estableció objetivos escalonados: un mínimo del 1% de SAF para 2027, 2% en 2028 y finalmente 5% para 2030, según explicó Murlidhar Mohol, ministro de Estado de dicha cartera, ante el Parlamento.
Qué es el SAF y por qué representa un cambio estructural
A diferencia del queroseno de aviación tradicional, derivado directamente del petróleo, el SAF puede producirse a partir de una variedad de materias primas no fósiles, como residuos de alimentos, restos de poda urbana, aceites usados, grasas animales y biomasa lignocelulósica. Además de reducir entre un 50% y 80% las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida, este tipo de biocombustible permite su uso inmediato al ser químicamente similar al jet fuel convencional.
Sin embargo, no todo SAF es igual: su impacto ambiental, costos y posibilidades de mezcla con combustibles fósiles dependen en gran medida de la materia prima utilizada y del proceso de conversión. Las mezclas actuales aprobadas por organismos internacionales varían entre un 10% y un 50%, aunque los objetivos de India son más modestos para la primera etapa de implementación.
Un engranaje público-privado que ya está en marcha
La decisión política no llegó sola. Las principales empresas estatales de comercialización de combustibles en India, conocidas como Oil Marketing Companies, ya trabajan activamente para alcanzar las metas de mezcla propuestas. Entre ellas, Indian Oil Corporation (IOC) se posiciona como pionera: en agosto pasado firmó un memorando de entendimiento con Air India —la aerolínea insignia del grupo Tata— para suministrar SAF en sus operaciones internacionales.
Este acuerdo no es un simple anuncio de intención. IOC logró obtener la certificación ISCC CORSIA para la producción de SAF en su refinería de Panipat, convirtiéndose en la primera empresa india en alcanzar este estándar. Esta certificación internacional, exigida por la OACI, garantiza que el biocombustible cumple con criterios de sostenibilidad, trazabilidad y reducción efectiva de emisiones, y es un requisito imprescindible para que el SAF sea contabilizado dentro del esquema CORSIA.
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India se alinea con los programas internacionales de cooperación
Además de sus compromisos formales con CORSIA, India participa activamente en el programa ACT-SAF (Asistencia, Capacitación y Formación para Combustibles Sostenibles de Aviación), una iniciativa de la OACI que busca acompañar a los Estados miembros en la transición hacia una aviación carbono-neutral. Según detalló el ministro Mohol, el país también forma parte de diversos grupos de trabajo del Comité de Protección Ambiental de la Aviación de la OACI, donde se definen los estándares técnicos y ambientales que regirán el futuro del sector.
Un despegue clave para el sur global
La apuesta de India no solo tiene implicancias locales. Al tratarse de uno de los mayores mercados aéreos del mundo en expansión, y con una industria energética estatalizada capaz de reconvertirse hacia tecnologías limpias, el país se perfila como un actor clave en la cadena global de suministro de SAF. Esta transición, además, podría abrir oportunidades para el aprovechamiento de residuos agrícolas y urbanos en zonas rurales, generando empleo, inversiones y reduciendo la dependencia de combustibles importados.
En un escenario global donde la aviación representa cerca del 2% de las emisiones mundiales de CO₂ y es uno de los sectores más difíciles de electrificar, cada porcentaje de mezcla con biocombustibles sostenibles es una victoria. India, con su escala y capacidad de implementación, acaba de colocar en pista una política que puede inspirar a otros países del sur global a seguir el mismo rumbo.
Porque cuando se trata de cambiar el cielo, cada despegue cuenta.


