En las plantas procesadoras de limón del norte tucumano, el gas natural no es un servicio más: es la condición misma de que la fruta se transforme en jugo concentrado, aceite esencial y cáscara deshidratada antes de emprender el viaje a los puertos. Por eso, cuando la semana pasada las calderas empezaron a recibir cada vez menos fluido hasta quedar prácticamente sin abastecimiento, lo que entró en riesgo no fue la comodidad de un proceso, sino la campaña entera. El ingreso de una ola de frío polar terminó de tensar una situación que venía deteriorándose desde hacía semanas y dejó al sector citrícola del Noroeste Argentino (NOA) al borde de apagar la producción en plena zafra.
Tucumán es el mayor productor mundial de limón, y la industria que lo procesa es una de las cadenas agroindustriales más internacionalizadas del país. Poco de esa producción se consume como fruta fresca: la mayor parte se dirige a plantas que la fraccionan en distintos productos de exportación. Es un ejemplo claro del aprovechamiento de un recurso biológico —el fruto— en fracciones complementarias, desde el jugo hasta los aceites esenciales y los subproductos deshidratados, cada uno con su propio mercado. Y todo ese entramado descansa sobre un insumo tan crítico como estacional: la energía térmica que aportan el gas y el vapor durante los meses de cosecha.
Ese engranaje empezó a trabarse con los primeros fríos. La Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (Acnoa), entidad que agrupa a las principales empresas del sector en la región, expresó su preocupación en un comunicado y advirtió que la falta de gas natural, sumada al fuerte incremento de los costos energéticos, ponía en riesgo la continuidad de la zafra en todo el NOA. Según su comisión directiva, las plantas de Tucumán ingresaron en un esquema de «Rampa 0» —una restricción severa que reduce el suministro casi a cero— hasta nuevo aviso, y el volumen de gas de la Cuenca Norte conseguido el mes anterior resultó insuficiente para sostener los procesos fabriles.
La entidad explicó que el cuadro se agravó tras un reordenamiento energético a nivel nacional, que alteró los compromisos de abastecimiento previstos para la Zona Norte del país. Y eso ocurrió pese a las gestiones que el sector había realizado en mayo, junto con el Gobierno provincial, ante la Secretaría de Energía de la Nación, a cargo de María Carmen Tettamanti. La expectativa era llegar a la campaña 2026 con el suministro garantizado; un invierno más crudo de lo previsto desarmó esa previsión.
El costo de reemplazar el gas de red por GNL importado
Acnoa advirtió que el esquema actual obliga a las industrias a recurrir al mercado internacional para adquirir Gas Natural Licuado (GNL), cuyo precio trepó hasta los US$24 por millón de BTU. Un valor cuadruplica, y en algunos casos quintuplica, el costo del gas de red necesario para sostener la competitividad. La brecha es determinante en una actividad exportadora: el sobrecosto energético no puede volcarse al precio internacional del producto, de modo que cada unidad procesada con gas importado se convierte en pérdida.
A esa ecuación se suma el factor estacionalidad. La zafra citrícola tiene una ventana acotada, marcada por el ciclo del cultivo, y Acnoa remarcó que la fruta que no se procesa a tiempo no puede recuperarse durante el resto del año. Una paralización, aun parcial, golpearía de lleno las exportaciones y el ingreso de divisas en el momento de mayor actividad, con impacto sobre unos 50.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos. Frente a ese escenario, la asociación reclamó una intervención urgente de las autoridades nacionales, provinciales y de las distribuidoras energéticas para restablecer la capacidad firme de suministro y garantizar tarifas razonables.
Las exportaciones de azúcar del NOA alcanzarón un volumen récord
Aparece un cupo, pero la negociación del precio queda entre privados
La primera respuesta llegó desde la Provincia. El ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, encabezó una nueva reunión con representantes de las industrias citrícola y azucarera e informó que, tras las gestiones, había gas disponible. «Después de la primera reunión, en la que recibimos un diagnóstico de cada una de las empresas afectadas por la falta de gas, hoy nos reunimos de nuevo y establecimos contacto con la Secretaría de Energía de la Nación, Cammesa, YPF, Refinor y distintos comercializadores. La conclusión es que hoy informamos a los sectores que hay gas y que puede haber un flujo importante de suministro», señaló.
Abad precisó de dónde saldría ese fluido: una reasignación de parte del volumen destinado a centrales térmicas del Litoral y del Norte argentino, desviado hacia la industria tucumana. La disponibilidad, aclaró, abre una instancia de negociación, pero no fija condiciones. «Por supuesto que tienen que negociar las condiciones. El precio no es el mismo que habían acordado el mes pasado, porque estamos atravesando un invierno que finalmente resultó más crudo de lo previsto. Ahora deberán sentarse a negociar con quienes disponen del gas para arribar a un acuerdo», afirmó.
Del encuentro participaron el secretario de Producción, Eduardo Castro, y el gerente del Instituto de Promoción del Azúcar y el Alcohol de Tucumán (IPAAT), Jorge Etchandy. Por el sector productivo estuvieron el presidente de Acnoa, Roberto Sánchez Loria, junto a representantes de Argentine Group, Citrusvil, Citrícola San Miguel y Grupo Trápani, algunas de las principales firmas exportadoras de la provincia.
Sánchez Loria valoró el trabajo conjunto, pero fue directo sobre el nudo aún sin resolver. «El tema principal es la disponibilidad de gas para las industrias, tanto citrícolas como azucareras. Estamos en una situación de estancamiento: no tenemos disponibilidad del fluido y, en consecuencia, el proceso fabril está complicado. A partir de ahora buscamos una solución que pasa por conseguir el gas a un precio razonable, que permita cerrar la ecuación económica», expresó. El dirigente también destacó las gestiones impulsadas por el Gobierno provincial para acercar una solución al conflicto. «La Provincia hizo toda la gestión que puede realizar desde Tucumán con el Gobierno nacional. Es un tema que se define fundamentalmente a nivel nacional y el ministro nos informó que, a partir de ahora, el camino queda en el ámbito de la actividad privada, donde los proveedores definirán el precio al que ofrecerán el gas», concluyó.
El gobernador Osvaldo Jaldo respaldó las gestiones de su equipo y describió el resultado en los mismos términos. Contó que Abad se reunió con empresarios citrícolas y propietarios de ingenios, y que hubo múltiples contactos con autoridades nacionales y proveedores de distintos tipos de gas, tanto importado como de Vaca Muerta. «Hemos conseguido un cupo para Tucumán que nos va a permitir no solo continuar las zafras, citrícolas y azucareras, sino también abastecer a las diferentes industrias que necesitan el gas en la provincia», afirmó. Y trazó el límite de lo alcanzado: «Hay gas en Tucumán, simplemente los contratos los tienen que negociar los sectores privados, los precios los tienen que negociar los sectores privados. Lo único que logramos nosotros es que las zafras citrícola y azucarera, y las prestaciones de servicios de muchas otras actividades, no se paren por la falta de suministro».


