En el corazón montañoso de Andalucía, al sur de España, se extiende un paisaje de verdes intensos y picos escarpados conocido como la Sierra de las Nieves. Este enclave, situado a unos 60 kilómetros al oeste de la ciudad de Málaga y declarado Parque Nacional en 2021, es mucho más que un atractivo natural: es una reserva estratégica de biodiversidad mediterránea. Allí, entre pueblos blancos y barrancos de pinos, está naciendo un proyecto que promete reconectar el trabajo con la tierra, la tecnología con el monte, y el futuro con la sostenibilidad. Su nombre: Bio+A Málaga.
¿Qué es Bio+A Málaga?
Este proyecto, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica de España, la Fundación Biodiversidad y los fondos europeos NextGenerationEU, y promovido por la Diputación de Málaga junto con la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de las Nieves, representa una apuesta innovadora por la bioeconomía como motor de desarrollo rural. Su finalidad es tan clara como ambiciosa: transformar el aprovechamiento de los recursos forestales —en especial la biomasa— en una fuente de empleo, cohesión territorial y resiliencia ambiental.
Una formación que echa raíces en el territorio
Durante el segundo semestre de 2025, más de 120 personas se capacitarán en diversos perfiles ligados a la gestión forestal sostenible. Desde el uso de motosierras y desbrozadoras hasta la instalación de calderas de biomasa y la logística de acopio de leña, cada formación incluye certificación oficial, prácticas en empresas y módulos transversales sobre seguridad, digitalización y sostenibilidad. El proyecto prioriza la participación de jóvenes, personas desempleadas y mujeres del ámbito rural, buscando revertir la migración hacia las ciudades con oportunidades reales y dignas.
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El Bio+A Lab: tecnología aplicada al monte
El núcleo de operaciones será el nuevo centro Bio+A Lab, ubicado en el municipio de Yunquera, una pequeña localidad montañosa de poco más de 3.000 habitantes. Allí se instalará un taller forestal, un almacén para acopio de biomasa, un aula de formación medioambiental y un laboratorio de innovación aplicada. En este espacio se experimentará con nuevos productos derivados de residuos forestales —como cajas nido, refugios de fauna o sistemas de calefacción comunitaria— mientras se entrena a los alumnos en trazabilidad, eficiencia energética y gestión digital.
Aprender en el bosque
Uno de los aspectos más innovadores de la propuesta es que combina la lógica del aula con la del monte: los cursos no solo se dictan en el centro, sino también en los bosques de la Sierra de las Nieves. Esta interacción directa con el paisaje convierte al bosque en un profesor vivo y al territorio en una sala de clases al aire libre.
Una red de actores locales e institucionales
El proyecto no camina solo. La Universidad de Córdoba aporta el respaldo técnico, mientras que entidades como el Colegio de Ingenieros de Montes, Cruz Roja, asociaciones locales y ayuntamientos de la comarca contribuyen en la logística, la vinculación comunitaria y la generación de oportunidades concretas de inserción laboral.
José Miguel Marín, presidente de la Mancomunidad de Municipios y alcalde del pueblo de Istán, lo resume con claridad: “Bio+A no es solo un programa educativo, es una palanca para transformar la economía rural desde su base, dándole herramientas a las personas que viven aquí para que puedan quedarse, crecer y construir futuro sin necesidad de abandonar sus pueblos”.
Proyección y escalabilidad: un modelo para otras regiones
A mediano plazo, el proyecto espera convertirse en referente nacional de formación en bioeconomía descentralizada. Ya se está estudiando su réplica en otras comarcas andaluzas, como el Valle del Genal o el Valle del Guadiaro, que comparten desafíos estructurales similares: abandono del monte, pérdida de población, desempleo y baja valorización de sus recursos naturales.
Inversión con impacto sostenible
Con una inversión inicial de más de 329.000 euros destinados a formación y equipamiento local, y complementado por un plan de instalación de calderas de biomasa en edificios públicos que supera los 6 millones de euros, Bio+A Málaga plantea una visión de futuro en la que el monte no es un problema, sino una solución. Una fuente de energía limpia, de empleo verde, de identidad cultural.
Donde germina el cambio
Así, en un rincón soleado del sur europeo que la mayoría de las personas lo conocen por sus playas, una nueva historia está echando raíces. Una historia que une lo rural con lo moderno, lo local con lo global, y lo natural con lo económico. Bio+A Málaga es, en definitiva, una semilla de cambio. Y está germinando donde siempre lo hizo la vida: en el bosque.


