La aviación comercial acaba de dar un nuevo paso adelante en su carrera hacia la sostenibilidad. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) anunció la creación de la Civil Aviation Decarbonization Organization (CADO), un organismo clave que gestionará el registro global de los combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés). Este movimiento busca garantizar la transparencia y trazabilidad de los combustibles sustentables para la aviación.
CADO nace como una organización independiente, con sede en Montreal, Canadá, y un mandato claro: administrar el registro de SAF con un enfoque abierto y global, garantizando la confiabilidad y armonización en toda la cadena de valor. Pero ¿por qué es tan relevante este nuevo organismo?
El SAF y el desafío de la transparencia
El SAF es la piedra angular de la estrategia de la industria aérea para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Según IATA, el 65% de la reducción de emisiones provendrá de la adopción masiva de estos biocombustibles. Sin embargo, su disponibilidad sigue siendo un desafío crítico: la producción es limitada y su distribución está concentrada en unos pocos puntos estratégicos a nivel mundial.
Aquí es donde entra en juego el nuevo SAF Registry, un sistema desarrollado por IATA para registrar todas las transacciones de SAF de manera estandarizada y transparente. Su función es garantizar que los beneficios ambientales del SAF puedan ser correctamente rastreados y contabilizados, ya sea para cumplir regulaciones gubernamentales o para programas voluntarios de reducción de emisiones de aerolíneas y clientes corporativos.
En palabras de Marie Owens Thomsen, vicepresidenta senior de Sostenibilidad y economista jefe de IATA: “CADO impulsará el inminente lanzamiento del SAF Registry, permitiendo la apertura y escrutinio necesarios para generar confianza entre todos los actores del sector.”
CADO: la pieza que faltaba en el rompecabezas del SAF
CADO no es solo un administrador del registro; es un facilitador clave para la expansión del SAF a nivel mundial. Con su enfoque inclusivo, permitirá la participación de toda la cadena de valor del SAF, incluyendo aerolíneas, productores de biocombustibles, proveedores tecnológicos, organismos gubernamentales y grupos de interés relacionados.
El respaldo institucional es fundamental para generar confianza en los mercados. Como destacó Willie Walsh, director general de IATA: “El compromiso de la industria con la creación del SAF Registry y de CADO como su administrador debe inspirar a gobiernos, productores de combustibles fósiles e inversores a participar con la misma determinación en el desarrollo del mercado de SAF.”
Además de mejorar la trazabilidad del SAF, CADO permitirá que aerolíneas y empresas compartan costos en la transición hacia un transporte aéreo más sustentable. De hecho, el registro facilitará que clientes corporativos de las aerolíneas accedan a reducciones de emisiones dentro del propio sector, promoviendo un esquema de financiamiento compartido para la descarbonización.
Un mercado más accesible y dinámico
Uno de los grandes obstáculos en la masificación del SAF es su costo, considerablemente superior al del combustible fósil. Sin embargo, con un mercado más estructurado y transparente, se espera que la confianza de los inversores aumente, permitiendo mayor producción y, a largo plazo, una reducción de costos.
El registro de SAF operará sin costo hasta abril de 2027, momento en que pasará a un esquema de recuperación de costos. Esto abre una ventana de oportunidad para que más actores se sumen y aprovechen la infraestructura sin barreras económicas iniciales.
CADO también se posiciona como un posible articulador entre los diferentes esquemas regulatorios a nivel mundial. Hoy, los criterios de certificación de SAF varían según la región, generando fricciones en el comercio internacional de estos combustibles. La armonización de estándares a través de un registro único podría acelerar la transición y evitar sobrecostos administrativos.
El camino hacia 2050: ¿podrá el SAF cumplir su promesa?
El compromiso del sector aéreo de alcanzar emisiones netas cero para 2050 es ambicioso, pero crucial en la lucha contra el cambio climático. La estrategia se basa en cuatro pilares:
SAF (65%): la principal herramienta de reducción de emisiones.
Nuevas tecnologías (13%): desarrollo de aviones eléctricos e impulsados por hidrógeno.
Eficiencia operativa e infraestructura (3%): mejoras en la gestión del tráfico aéreo y en aeropuertos.
Compensación de carbono y captura de CO₂ (19%): para mitigar las emisiones restantes.
El avance del SAF es la pieza clave de esta ecuación, pero para que su adopción sea masiva, es indispensable generar confianza en el mercado. Con CADO y el SAF Registry en marcha, la aviación mundial tiene en sus manos una herramienta poderosa para transformar su modelo energético.


